✨ LA CHICA DE LA BICICLETA COMPLETA
✨ LA CHICA DE LA BICICLETA —
La pregunta que puso nerviosos a todos…
La música seguía sonando alrededor de la enorme Mansión Gutiérrez mientras las luces violetas iluminaban la piscina y los jardines llenos de invitados.
Pero cerca de una de las mesas…
el ambiente había cambiado completamente.
Jessica había recuperado un poco su arrogancia después de que nadie respondiera la llamada de la protagonista.
Los chicos volvieron a reír.
— “¿Qué pasa, chica de la bicicleta?”
— “¿Acaso no tienes crédito?”
Las risas aumentaron alrededor.
Jessica levantó ligeramente la voz para llamar la atención de los demás invitados.
— “Miren todos…”
— “La chica de la bicicleta cree que es la dueña de mi mansión…”
Algunas personas comenzaron a mirar la escena con curiosidad.
Pero algo seguía sintiéndose extraño.
La protagonista no parecía avergonzada.
Ni molesta.
Ni incómoda.
Seguía tranquila.
Eso comenzó a incomodar nuevamente a Jessica.
Entonces la protagonista levantó lentamente la mirada y dijo con calma:
— “Qué extraño…”
— “Porque hace unos minutos te vi hablando con alguien…”
— “Y parecías muy nerviosa.”
La sonrisa de Jessica desapareció por un instante.
Los chicos dejaron de reír poco a poco.
Jessica intentó mantener su actitud arrogante.
— “Ya me estás cansando con tus ocurrencias…”
— “No sé ni por qué te presto tanta atención, pobretona…”
Los chicos volvieron a soltar pequeñas risas incómodas.
Pero la protagonista seguía observándola con demasiada tranquilidad.
Entonces habló nuevamente:
— “Como si estuvieras hablando con alguien muy cercano a ti…”
Jessica sintió un pequeño escalofrío.
— “¿De qué hablas, mugrienta?…”
— “Deja de decir bobadas y vete de mi fiesta…”
La protagonista inclinó apenas la cabeza y sonrió levemente.
— “Entonces no te molestaría si llamo a la sirvienta ahora…”
Jessica abrió los ojos sorprendida.
Por primera vez…
parecía realmente asustada.
— “¿A la sirvienta?… ¿Para qué?…”
— “¿Y tú quién crees que eres para llamar a la sirvienta?…”
Los chicos comenzaron a mirarse confundidos.
La tensión alrededor de la piscina aumentó inmediatamente.
A unos metros de ellos, María seguía sirviendo vino cerca de una mesa elegante intentando pasar desapercibida.
Una mujer de unos cuarenta años.
Seria.
Discreta.
Con expresión cansada y años de trabajo marcados en su rostro.
La protagonista giró lentamente hacia ella.
— “María… ven aquí.”
María quedó congelada por unos segundos.
Después caminó lentamente hacia el grupo con evidente nerviosismo.
Al acercarse, bajó la mirada respetuosamente.
— “Sí señorita… ¿en qué le puedo servir?”
Jessica dejó de respirar por un instante.
Los chicos quedaron completamente confundidos al escuchar eso.
Diego frunció el ceño inmediatamente.
La protagonista observó a María con absoluta calma.
Y luego preguntó:
— “Dime…”
— “¿Quién es esta rubia?”
El silencio alrededor de la piscina se volvió incómodo.
Jessica comenzó a ponerse inquieta.
María bajó lentamente la mirada.
Sus manos temblaban levemente.
Pero no respondió.
Parecía demasiado asustada para hablar.
Jessica intentó recuperar nuevamente su arrogancia.
— “¿Qué clase de pregunta es esa?”
— “Ella solo trabaja aquí…”
Pero incluso su voz ya no sonaba segura.
Porque por primera vez desde el inicio de la fiesta…
la mentira comenzaba a romperse poco a poco.
Y justo en ese momento…
el celular de la protagonista vibró nuevamente.
Todos miraron el teléfono.
Jessica palideció.
Pero la protagonista…
solo sonrió.
